Hay una diferencia entre decir «cumple Verifactu» y haberlo comprobado. El 22 de septiembre de 2026, con un certificado digital real de una empresa del grupo, el ERP de NAiOS se conectó al entorno de pruebas de la Agencia Tributaria, emitió una factura y la AEAT la aceptó a los 33 segundos. Después la anuló, y la AEAT aceptó también la anulación. Este post cuenta qué se probó, qué significa para ti, cómo se activa en tres pasos y por qué todo esto encaja con el resto de módulos de empresa de NAiOS.
Qué pasó exactamente
Primero, la sonda de conexión: una consulta al servicio web de la AEAT con el certificado de la empresa. La respuesta llegó en medio segundo y confirmó de golpe cuatro cosas: que el certificado abre, que la conexión cifrada entre servidores funciona, que hablamos con el servidor correcto y que la AEAT reconoce a esa empresa detrás de ese certificado. Es la comprobación que antes solo podías hacer emitiendo una factura y cruzando los dedos.

Después, una factura simplificada de un euro. Al emitirla, el ERP generó su registro de facturación con la huella oficial, lo encadenó como primer registro y lo remitió. La AEAT respondió «Correcto» y devolvió su código seguro de verificación. Luego se anuló esa factura: el registro de anulación, encadenado a la huella del alta, también volvió aceptado. Sobre, huella, encadenamiento, certificado y servidor: todo validado en vivo, no en un simulador.
Por qué te importa
Verifactu es el sistema con el que la Agencia Tributaria quiere que los programas de facturación generen registros inalterables de cada factura y, si el usuario lo activa, los envíen en el momento. Las sociedades están obligadas desde el 1 de enero de 2027; los autónomos y el resto de empresarios, desde el 1 de julio de 2027. Queda tiempo, pero no tanto: la mayoría de los programas que hoy presumen de Verifactu no han enviado nunca un registro a la AEAT. En NAiOS, desde esta semana, cualquier empresa puede comprobar el suyo en cinco minutos, sin efecto fiscal y sin depender de nadie.
Cómo se activa, en tres pasos

- Sube tu certificado digital en Mi empresa. Es el mismo certificado real que usas en la sede electrónica, de persona física, de representante o de sello; no existe un «certificado de pruebas». NAiOS lo abre al momento: si la contraseña está mal o el certificado ha caducado, te lo dice ahí mismo, y lee del propio fichero la caducidad, el titular y el tipo, porque cada tipo entra a la AEAT por un servidor distinto. El fichero queda cifrado y nunca vuelve a salir de la plataforma.
- Prueba la conexión con la AEAT. Un botón, una consulta al entorno de pruebas, una respuesta. Si algo falla, el mensaje trae el motivo literal que devuelve la Agencia Tributaria.
- Activa el modo pruebas y emite una factura. Va al entorno de pruebas de la AEAT, que no tiene efecto fiscal. Cuando la AEAT la acepta, el modo producción queda desbloqueado para tu empresa. Antes de eso, producción no se puede activar: es una puerta medida, no una casilla.
Un detalle que agradecerás: la factura de prueba es una factura de verdad en tu serie, así que la guía del módulo te propone emitir una simplificada de un euro sin cliente y anularla después. La AEAT también acepta la anulación, y tu facturación real sigue en el número siguiente. Y si un día decides apagar la remisión, el certificado y la aceptación se conservan: puedes volver a pruebas o a producción cuando quieras.
La factura, a la vista
Con la misma entrega el ERP ha resuelto una petición que nos llegaba a menudo: ver el PDF antes de emitir. Cualquier borrador tiene ahora una vista previa con marca de agua, cada fila del listado lleva su icono de PDF y el documento se abre dentro de NAiOS, con descarga con nombre limpio. En la factura emitida, el código QR de cotejo y la leyenda de Verifactu van justo debajo de los totales, donde el cliente los busca.

No es un módulo, es un ecosistema
Lo que hace distinto al ERP de NAiOS no es que envíe registros a la AEAT. Es que no está solo. Los módulos de empresa de NAiOS comparten la misma empresa, los mismos usuarios y los mismos datos, y se hablan entre ellos sin exportar ni importar nada:
- El CRM es el maestro de clientes: un contacto o una empresa del CRM es el cliente de la factura, y una factura emitida aparece en su ficha.
- El TPV vende con el catálogo del ERP, con sus familias y variantes, y cada ticket es una factura simplificada con su registro Verifactu, en su propia serie.
- El almacén descuenta el stock al facturar y lo devuelve al anular; la tesorería sabe quién te debe y qué vence; los libros y el trimestre salen listos para la gestoría.
- Un correo de un cliente se convierte en un ticket de soporte; una campaña comercial parte de un segmento del CRM; los servicios contratados preparan solos la factura de cada mes.

Y encima de todo, el chat. «Hazle un presupuesto a Acme por dos jornadas», «¿cuánto facturamos en julio?», «¿quién me debe dinero?»: el asistente lee y prepara, y también puede convertir un presupuesto aceptado en factura. Con una regla que no se negocia: lo que tiene consecuencias, lo apruebas tú. Emitir una factura, que es irreversible y desde ahora puede viajar a la AEAT, siempre pasa por una confirmación en pantalla. Lo mismo cuando quien actúa es un agente programado: puede reunir la información, redactar el correo y proponer la factura, pero la emisión espera tu aprobación. Es la forma de trabajar que llamamos HITL, la persona en el bucle, y con Verifactu cobra todo el sentido: la automatización llega hasta la puerta de Hacienda, y quien la cruza eres tú.
Lo que viene
La remisión real a la AEAT se arma cuando cada empresa lo decida: el circuito está validado y la fecha límite es de 2027, así que hay tiempo para probar con calma. Si quieres verlo con tu propio certificado, la guía del ERP de NAiOS explica paso a paso cómo hacer la prueba sin ensuciar tu numeración, y el equipo de soporte te acompaña desde dentro de la plataforma.






