«¿Puedo enviar esto?» es la pregunta que frena más campañas que cualquier herramienta. La respuesta corta es que depende de quién recibe el correo y de qué relación tienes con esa persona. La larga la marca la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI) junto con el RGPD, y es más sencilla de lo que parece si la reduces a cuatro casos. Estos cuatro casos son exactamente las bases de consentimiento que usa el CRM de NAiOS, y por eso Campañas abre un canal u otro según la base declarada. Este artículo explica el criterio; no es asesoramiento jurídico, y ante la duda tu asesor manda.
El punto de partida: comunicaciones comerciales no solicitadas
El artículo 21 de la LSSI prohíbe enviar comunicaciones comerciales por correo electrónico a quien no las haya solicitado o autorizado expresamente. Tiene una excepción importante: cuando existe una relación contractual previa, puedes escribir sobre productos o servicios similares a los que ya contrató, siempre que ofrezcas una forma sencilla y gratuita de oponerse en cada envío.
De ahí salen las dos bases que abren el correo masivo:
- Consentimiento expreso (opt-in): la persona te dio permiso de forma clara, por ejemplo marcando una casilla en un formulario o confirmando un correo. Es la base más sólida y la que exige guardar la prueba: quién, cuándo y de dónde.
- Cliente: relación contractual previa y comunicaciones sobre lo mismo que compró. También hay que poder demostrarla.
El caso que todo el mundo se pregunta: el correo profesional a otra empresa
Aquí está el matiz. Escribir un correo personal, uno a uno, a la dirección profesional de alguien en otra empresa para proponerle una colaboración es una práctica habitual en la prospección B2B. No es una campaña masiva ni un boletín: es una comunicación individual, con tu nombre, a la que la persona puede responder o pedirte que no vuelvas a escribir. Muchos despachos lo encuadran en el interés legítimo del RGPD para datos de contacto profesionales, con condiciones: que sea proporcionado, que no sea masivo, que exista una salida clara y que el registro de esa persona indique su función profesional y no su vida privada.
Esa es la tercera base del CRM: contacto profesional uno a uno. Abre las secuencias (correos individuales desde tu buzón, con cuotas y horario) pero nunca las campañas masivas. Es la base que corresponde, por ejemplo, a una lista de empresas obtenida de un registro público.

Y la cuarta base: ninguno
Si no tienes consentimiento, ni relación de cliente, ni una justificación profesional razonable, la respuesta es no enviar. En el CRM esa ficha existe (puedes tener sus datos por otros motivos), pero ningún canal se abre. Y hay algo que gana siempre, sea cual sea la base: la marca «no contactar». Si alguien te pidió que no le escribieras, no le escribes, aunque un día fuera cliente.
Lo que debe llevar cada correo
- Identificación clara del remitente y, en el masivo, de la empresa responsable (razón social).
- Una forma sencilla de oponerse en cada envío: un enlace de baja que funcione con un clic, sin iniciar sesión ni discutir. Los gestores de correo, además, esperan la cabecera estándar de baja.
- Respeto inmediato a la baja: quien se da de baja no vuelve a recibir nada, de ninguna campaña.
Lo que conviene guardar
La carga de la prueba es tuya. Para cada contacto conviene tener anotado de qué base partes, cuándo se declaró, de dónde salió (formulario, contrato, feria, registro público) y quién lo apuntó. Si un día te preguntan, se responde con un dato, no con un recuerdo.
Cómo lo aplica NAiOS
El CRM te pide la base al crear o importar contactos y registra quién la declaró y cuándo. Campañas abre las secuencias con las tres primeras bases y el masivo solo con las dos primeras; «no contactar» cierra todo. Todo correo lleva la baja en un clic y la cabecera estándar; las bajas, rebotes y quejas van a una lista de supresión por espacio que ningún envío salta y que no se vacía desde la interfaz. Las listas para campañas no admiten direcciones sin declarar la base, y con Forms puedes montar un double opt-in que deja la prueba guardada. El criterio no se lo dejamos a la memoria de nadie: está en el producto.
Dicho esto, la ley cambia, los criterios de la autoridad también y cada sector tiene sus matices. Usa esto como mapa, no como dictamen, y contrasta con tu asesor lo que no veas claro. Si quieres ver cómo queda en la práctica, lee el anuncio de Campañas.






