Se denomina así a los modelos de IA más avanzados y capaces de cada momento, situados en la frontera del conocimiento técnico. Suelen ser sistemas de gran escala (con miles de millones o billones de parámetros) entrenados con cantidades masivas de datos y recursos de cómputo, y desarrollados por un número reducido de organizaciones con capacidad para asumir su elevado coste. Ejemplos representativos han sido las sucesivas generaciones de modelos como GPT, Gemini o Claude.
Su relevancia es doble. Por un lado, marcan el estado del arte: definen qué tareas son técnicamente posibles y sirven de referencia para el resto del sector. Por otro, concentran buena parte del debate sobre seguridad y regulación, ya que sus capacidades emergentes pueden conllevar riesgos difíciles de anticipar.
Conviene tener en cuenta dos matices:
- El término es relativo y cambiante: lo que hoy es un frontier model quedará superado en pocos meses.
- No todo uso práctico requiere estos modelos; en muchos casos, sistemas más pequeños y baratos resultan más eficientes.